sábado, 3 de febrero de 2024

Todo lo haces nuevo

 


Nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación.

2 Epístola del Apóstol San Pedro, 3

Contemplando la Creación del Cosmos

Señor, tú que llamaste
del fondo del no ser todos los seres,
prodigios del cincel de tu palabra,
imágenes de ti resplandecientes;

Señor, tú que creaste
la bella nave azul en que navegan
los hijos de los hombres, entre espacios
repletos de misterio y luz de estrellas;

Señor, tú que nos diste
la inmensa dignidad de ser tus hijos,
no dejes que el pecado y que la muerte
destruyan en el hombre el ser divino.

Señor, tú que salvaste
al hombre de caer en el vacío,
recréanos de nuevo en tu Palabra
y llámanos de nuevo al paraíso

(Himno para Laudes de la Liturgia de las Horas)

miércoles, 28 de septiembre de 2022

"Benedicto XVI, Una vida". Una visión contextualizada del papa emérito.

PETER SEEWALD. Benedicto XVI, Una vida

Quiero recomendar este libro por varias razones. La primera es porque me he sentido siempre cautivado por Ratzinger-Benedicto XVI. Pero también en este caso porque Seewald, que conoce bien al papa emérito desde hace muchos años,  realiza además en este libro una impresionante contextualización histórica e intelectual de papa alemán. Como fondo de la vida y el pensamiento de Ratzinger comprendemos mejor desde la génesis y la eclosión del nazismo, hasta el funcionamiento de la universidad alemana; la personalidad de Hans Kung o los debates que propiciaron un giro impensable en los comienzos del concilio Vaticano II, hasta el nacimiento de las dos revistas rivales: "Concilium" y "Communio". Todo ello hace que el libro no solo noticia de un hombre, sino de toda una época.


  Peter Seewald creció en Passau, Baja Baviera, en el seno de una familia católica. Tuvo al principio de su vida una estrecha vinculación con la religión; de hecho fue acólito en su ciudad natal. Bastante pronto desarrolló las actitudes críticas propias de su generación en relación con los movimientos revolucionarios estudiantiles de 1968 y en esa época se convirtió en un seguidor del marxismo, llegando en 1973 a abandonar todo contacto con la Iglesia Católica. En 1976 fundó en Passau, un semanario radical de ideología izquierdista que se cerró dos años más tarde. Fue director del "Der Spiegel" desde 1981 hasta 1987, y de 1987 a 1990 trabajó como reportero para el "Stern". Luego se trasladó a la revista del diario "Süddeutsche Zeitung", puesto que dejó en 1993. Desde entonces es periodista independiente. Después de abandonar la Iglesia Católica continuó tratando todo tipo de asuntos, incluidos los religiosos. A raíz de una entrevista en 1996, concedida por entonces cardenal Joseph Ratzinger, escribió un libro titulado "La sal de la Tierra", que publicó en unión del entrevistado y que retrataba al hoy Papa fuera de los estereotipos que a menudo se le aplicaban entonces ("Panzer cardenal", "Gran Inquisidor"). Esta entrevista a Joseph Ratzinger fue también ocasión de su retorno público al seno de la Iglesia Católica.



Cumpleaños en el amanecer


 

miércoles, 6 de abril de 2022

AÑO NUEVO 2022 NUEVO AÑO. ¿QUÉ ES EL TIEMPO?


Circuncisión y maternidad divina. Año nuevo: el tiempo.

 Como hemos visto por el evangelio del día, hoy, ocho días después del nacimiento, recordamos la circuncisión derl Niño Jesús y la imposición del nombre. Era desde Abrahan (y, sobre todo, desde Moisés) el rito de introducción al pueblo al que Dios había querido manifestarse y hacer especialmente suyo: Os he hecho conocer mi nombre; seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. Yo, el que es, la fuente del ser, el creador. No tengáis otros ante mi, no son verdaderos dioses. Se trataba -la circuncisión- de un rito cruento, con derramamiento de sangre. Fue la primera (de Dios) derramada por nosotros al asumir nuestra historia, nuestra naturaleza. También celebra hoy la Iglesia el misterio de la maternidad divina de María. “Madre de Dios”, “Teotokos”, “Dei genetrix”… Así se la invocaba casi desde el principio; de este modo un tanto escandaloso o desafiante. Era un modo de reconocer y expresar la divinidad del Niño. 

Año nuevo

Así que esa es la fiesta litúrgica. Pero en todo el mundo hoy se celebra sobre todo el Año Nuevo, el año 2022 de la Era Común. Nosotros también lo celebramos. ¿Por qué no habríamos de hacerlo? Al fin y al cabo esa “era común” está marcada por el advenimiento de Jesucristo, el Salvador del mundo y del tiempo. Por lo demás, lo que se celebra en el fondo es el tiempo, la existencia en sí -la divina, de Dios, que es el existente- y la de un mundo que dura, creado y sostenido por él,  al que hemos sido invitados durante un tiempo. Sí, es desde luego una razón de celebrar: un nuevo Año de existencia del mundo y de nuestra presencia de él. Es un día que podría ser de acción de gracias al creador, “al que es”, ya que es él el que nos ha introducido en su Creación maravillosa, por un tiempo y en cierto modo ya para siempre. Nosotros ni estábamos ni se nos esperaba en la Existencia; fue él el que dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, varón y mujer, que sea el dueño, que sea fecundo…” Y a su providencia respecto al hombre tendríamos seguramente que agradecerle la persistencia en la Vida y su belleza hasta hoy, pues en realidad cualquier casualidad puede acabar con ella. 

Es él el que nos ha dicho: “tú eres mi hijo, tú no morirás para siempre. Y a no ser que no quieras, estarás para siempre a mi lado, a mi vera y a la de todos los santos y ángeles…”

Tiempo e historia

En el tiempo terreno forjamos la historia del mundo y la civilización: la hacemos mejor o peor, más miserable para los que nos rodean y para el futuro. También en ese tiempo en que aparecemos por la Creación forjamos nuestra personalidad moral; personalidad de hijos que siembran la bondad y la fe, o de desgraciados que se vuelven hacia sí mismos y rechazan a Dios y el bien. En el tiempo nos hacemos hijos o réprobos, pues no es Dios el que nos hace malos. Así que este año que comienza es un año más de Gracia; es un capítulo más de esa historia que escribimos, de la huella que dejamos en él. Puede ser una aventura que termine en victoria y alegría. ¡Gracias, Señor y Creador nuestro, por abrir hoy otro capítulo a la vida y darnos una vez más la oportunidad de ser actores de la historia que tú mismo iniciaste al crear! 

sábado, 15 de agosto de 2020

¿Dónde está lo que queda de Cristo en el mundo?

(Visión de Cristo atado a la columna de Santa Teresa)
La Iglesia en la tierra es el Cuerpo de Cristo también en el sentido de que contiene en si la realidad actual de Cristo en el mundo visible. Podría decirse: lo que queda de Cristo en la tierra, la huella física e histórica de Cristo, y su visibilidad, su contemporaneidad, lo visible ahora de Cristo. En ella está su palabra, su presencia sacramental, la huella de su santidad, su memoria... No es posible encontrar a Cristo sino en la Iglesia. No al menos al Cristo vivo. Fuera de ella se puede hallar el recuerdo histórico, como de un personaje: Alejandro Magno, Cicerón. Pero Cristo solo sigue vivo -en continuidad vital- en la Iglesia, en la comunidad de sus seguidores. Somos lo que queda de Cristo en la historia. ¿Qué queda de Cristo en la historia ahora? ¡Nosotros! El Evangelio es nuestro, parte de nuestra historia. 


viernes, 14 de agosto de 2020

"De la Kipá a la Cruz": historia de una llamada interior

Jean-Marie Elie Setbon

DE LA KIPÁ A LA CRUZ

"Desde que puedo recordar, siempre me he sentido atraído por Jesús. Durante la adolescencia quise convertirme al cristianismo. Pero sabía que sería un escándalo, porque cuando un judío se convierte, su familia, aunque no sea religiosa, lo vive como una traición. Los caminos de Dios son misteriosos: quería ser cristiano, pero me hice judío ultraortodoxo y luego judío hasid. Mi corazón me llevaba hacia Jesús, pero mi cabeza se resistía y mi identidad judía pesaba más. Un día, por fin, después de un largo camino, Dios retiró el velo de mis ojos..."

Con un estilo directo, ágil y hasta en el fondo divertido -si no fuera por la seriedad de esta historia de conversión, a los cuarenta cuatro años- Setbon nos cuenta con toda sencillez como Dios metió en su corazón desde que comenzó a tener uso de razón, un amor disparatado por Jesús. Hasta tal punto disparatado, que le llevó a hacer su primera comunión con 12 años, de un modo anónimo y sin estar bautizado. Sin embargo, como su educación fue por completo rabínica a partir de esa edad, con el mismo apasionamiento vivió su judaísmo. Pero Dios seguía enviándole algo así como mensajes, a través de acontecimientos en apariencia normales.

Una narración deliciosa, que refresca el alma y nos hace comprender la verdad de que, como suele decirse, los caminos de Dios son inexcrutables.


Jean-Marie Elie Setbon (París, 1964) es padre de ocho hijos, viudo y casado en segundas nupcias. Nacido en una familia judía, recibió una sólida formación rabínica. Fue bautizado en la Iglesia Católica en 2008. Exegeta bíblico y teólogo, imparte conferencias y retiros para todas las edades por encargo de las autoridades católicas francesas, mientras amplía sus estudios en teología y filosofía.

miércoles, 22 de julio de 2020

UNA INTRODUCCIÓN ORIGINAL AL ESTUDIO DE LA BIBLIA


John Bergsma presenta en este libro, breve y didáctico, una visión global y unitaria de la Biblia. Lo consigue usando como hilo conductor, más que la estructura, división y análisis de los libros, etc., el mensaje divino que estos libros envían al hombre. La palabra clave es "Alianza", y recorre coherentemente la Sagrada Escritura desde la Creación a la Eucaristía.
Bergsma es profesor universitario, pero también un profesor bastante popular en los ambientes cristianos (protestantes y católicos) del Midwest americano. El libro tiene incluso los monigotes que él mismo usa en sus clases, dando una primera impresión de infantil, pero nada más lejos de la realidad: no es en absoluto un libro para pequeños, aunque es sí tremendamente didáctico. Por otro lado no pretende suplir el estudio directo de la Biblia, aunque sí darle una clave interpretativa sugerente y clarificadora. Es como una introducción (y como tal lo recomiendo vivamente), pero no al estilo académico al uso entre los biblistas. Por eso aconsejo que antes se tenga una visión material y concreta de cómo se formó el texto sagrado, cómo se conserva ahora, qué partes tiene... y todo lo demás. En cambio, si todo eso ya lo sabes, este es entonces un buen libro para comprender el mensaje de fondo que Dios te envía a través de la historia bíblica.


miércoles, 15 de julio de 2020

Luigi Giussani: un luminoso enfoque del Misterio de la Iglesia

Acabo de terminar “Por qué la Iglesia. Curso básico de cristianismo”, de Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación. Tengo que decir de entrada que me ha gustado mucho. Lo digo a sabiendas de que afirmar esto de un libro de teología no deja de ser un tanto superficial. Pero es la verdad: me ha gustado mucho. No sólo me parece un muy buen trabajo de catequesis (en el sentido más adulto de esta palabra), sino una intuición penetrante de el núcleo del misterio de la Iglesia, o sea de su identidad. Si he entendido bien, para Giussani el núcleo del ser de la Iglesia es este: la contemporaneidad de Cristo en el mundo, la presencia de “lo que queda de Cristo” en el mundo, y por tanto donde un hombre concreto se encuentra con Él. “Quien se enfrenta con el hecho de Jesucristo, sea un día después de su desaparición del horizonte terreno, o bien un mes después, o cien, mil o dos mil años después, ¿cómo puede ponerse en condiciones de saber si Él responde a la verdad que pretende ser? Es decir, ¿cómo puede uno llegar a comprender si realmente Jesús de Nazaret es el acontecimiento que encarna la hipótesis de la revelación en sentido estricto? […] La palabra «Iglesia» indica un fenómeno histórico cuyo único significado consiste en que constituye para el hombre la posibilidad de alcanzar la certeza sobre Cristo, en ser en definitiva la respuesta a esta pregunta: «Dado que yo llego el día después de que Cristo se haya marchado, ¿cómo puedo saber si realmente se trata de Algo que me interesa más que nada, y cómo puedo saberlo con razonable seguridad?». Ya hemos advertido que es imposible imaginar un problema más grave que éste para el ser humano, cualquiera que sea la respuesta que se dé a esa pregunta .”
Ya sé que el tema de la contemporaneidad de Cristo con nosotros, con cada generación humana, no es un hallazgo original de Giussani, pero él lo ha puesto en vivo de una manera particularmente intensa y referida no solo a los sacramentos o a sus palabras en los evangelios, sino al “cuerpo” de la Iglesia, a su realidad histórica.

La edición presente, de 2017, está presentada por el cardenal Jorge Mario Bergoglio y prologada por monseñor Ricardo Blázquez


Luigi Giussani (Desio, 15 de octubre de 1922 - Milán, 22 de febrero de 2005), fue un sacerdote italiano, fundador del movimiento eclesial Comunión y Liberación.
Su padre, Beniamino Giussani socialista anarquista le inculcó el gusto por la poesía, la música y la pintura; su madre, Angelina Gelosa la religiosidad.
Muy joven, el 2 octubre de 1933 entró al seminario diocesano de Séveso, y posteriormente realizó sus estudios en la Facultad de Teología de Venegono. En este mismo sitio después ejercería varios años como profesor. Entre 1964 y 1990 enseñó teología introductoria en la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán.
Falleció en Milán, la madrugada del 22 de febrero de 2005, a los 82 años, a causa de una insuficiencia circulatoria y renal. 'Don Giussani', como se le conocía en Italia, era considerado uno de los principales exponentes del catolicismo contemporáneo en Italia y en Europa.

miércoles, 8 de julio de 2020

Sobre Lutero: biografía y pensamiento

Hace ahora tres años, con motivo del quinto centenario de la Reforma, Trotta publicó en castellano este magnífico y asequible -en tamaño-  estudio sobre Martin Lutero. Tiene carácter biográfico, pero sobre todo da cuenta de su personalidad y de la evolución de su pensamiento -y paralelamente, de su vida-, así como de la autoconciencia que le fue acompañando en su peripecia vital, que le condujo a una “herejía” (separación) plenamente consciente como rebeldía en nombre del evangelio “verdadero”, a la vez que a un error teológico que resultó trágico para la Iglesia.
Yo lo recomiendo, a cualquiera que haya estudiado ya algo de historia de la Iglesia del periodo que transcurre entre los siglos XIV  y XVI.
Un consejo: Comiencen a leer a partir del número 2 del capítulo 2 (“Infancia y juventud”). De otro modo resulta difícil comprender bien el primer capítulo. 

domingo, 31 de mayo de 2020

Pentecostés

¡Oh llama de amor viva, 
que tiernamente hieres 
de mi alma en el más profundo centro!; 
pues ya no eres esquiva, 
acaba ya, si quieres; 
rompe la tela de este dulce encuentro. 

¡Oh cauterio suave! 
¡Oh regalada llaga! 
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!, 
que a vida eterna sabe 
y toda deuda paga; 
matando, muerte en vida la has trocado. 

¡Oh lámparas de fuego, 
en cuyos resplandores 
las profundas cavernas del sentido, 
que estaba oscuro y ciego, 
con extraños primores, 
calor y luz dan junto a su querido! 

¡Cuán manso y amoroso 
recuerdas en mi seno, 
donde secretamente solo moras, 
y en tu aspirar sabroso 
de bien y gloria lleno, 
cuán delicadamente me enamoras! Amén. 

S. Juan de la Cruz

sábado, 30 de mayo de 2020

¿Por qué María de Nazaret?

Durante este mes de mayo, la parroquia me invitó a que publicara en Youtube algunas pláticas doctrinales, que suplieran durante el confinamiento la formación que recibimos en las homilías y otros encuentros catequéticos de adultos. Esta es la cuarta y última de la serie, que he dedicado a nuestra Madre Santa María. Quería en ella intentar responder a una doble pregunta que nos podemos hacer. Primera, por qué tiene tanta importancia en la Iglesia y en la vida de cada uno la Virgen María. La segunda -un poco más atrevida-, por qué escogió Dios a María entre todas las mujeres.

lunes, 25 de mayo de 2020

En la Ascensión del Señor a los cielos

2020 Fiesta de la Ascensión del Señor

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 
Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. 
(Del libro de los Hechos de los apóstoles, cap. 1)

Queridos amigos: ¡me alegro muchísimo de veros de nuevo después de estos meses de cuarentena! No nos hemos visto, pero Jesús, como acabamos de escuchar en la lectura del evangelio, ha seguido entre nosotros: "yo estaré con vosotros siempre, hasta el final de los tiempos".  Ha seguido Jesús aquí en el sagrario, donde le hemos acompañado todo el tiempo. Y cuando, sin vosotros, celebrábamos a solas la eucaristía, nos consta que estabais todos intensamente presente junto a nosotros. Y creo que también ha estado en vuestro hogares como nunca.


Hoy conmemoramos la ascensión al cielo de Jesús; de la carne glorificada del Señor resucitado ("tocadme y daos cuenta de que no soy un fantasma", les dice en el cenáculo) a la diestra del Padre -al centro del misterio divino, de donde procedía-, para estar ya siempre allí intercediendo por nosotros, sus hermanos en la tierra. Esa carne, ese cuerpo de Cristo, que en breve estará también entre nosotros, sobre este altar.

 El relato del libro de los Hechos de los Apóstoles dice que ocurrió cerca de Jerusalén (aún se conserva allí la tradición del lugar preciso), y que estuvo precedido de una comida junto al centenar de discípulos que lo presenció. Y que en ese último coloquio le hicieron esta pregunta, llena al la vea de deseo: "¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". Querría ahora meditar sobre esta pregunta y la respuesta, aparentemente evasiva, de Jesús: "No os toca saber la hora preparada por el Padre para ese acontecimiento..."

Como los discípulos,  nuestro corazón le pregunta a menudo: ¿Es ahora cuando vas a restaurar el Reino? ¿Es ahora cuando vas a reinar en la historia, para siempre, cuando vas a cumplir tus promesas? Se te ha dado todo poder en el cielo y en la tierra ¿Por qué no actúas ahora, ya? Por qué aún tiene el mundo -y tu Iglesia- que debatirse en el conflicto continuo del bien y el mal? Podrías hacerlo. Sería un consuelo para nosotros, un descanso en esta lucha del bien y el mal. O, mejor, del mal contra el bien. En el mundo y también dentro de mi mismo…

Jesús les responde -y nos responde a nosotros-: “No os toca por ahora saber los planes del Padre…” ¡Vosotros no siempre sabéis mi mente, la hondura de mi bondad, ni de mi sabiduría!
Y desconocéis también vuestra grandeza: la grandeza de vuestra misión en la historia, de la que vais a ser protagonistas: “Recibiréis el Espíritu Santo…”, que os transformará, que os convertirá en mis testigos y mis manos y mi voz en la historia y en sus logros y fracasos: seréis mis testigos por generaciones y generaciones. Pues Dios quiere que el cielo -que es el mundo redimido y glorificado por su presencia- se llene. Y nosotros somos los protagonista de esa aventura, que comenzó con la creación del hombre.

Nosotros querríamos siempre que Dios terminara ya con los problemas y reinara, porque somos impacientes respecto a lo bueno. Dios en cambio quiere que la historia se desarrolle, que se llene de hijos suyos, aunque eso suponga también que el mal se multiplique de algún modo , como en la parábola del trigo y la cizaña. Querríamos que Él lo hiciera todo ya; ya y del todo, con su poder. Él  en cambio quiere que lo hagamos nosotros con responsabilidad y amor, porque para eso nos creó a su imagen y semejanza. Por eso, "recibiréis el Espíritu santo, que descenderá sobre vosotros, y así seréis mis testigos..."

"Recibiréis el Espíritu santo…" Dejémonos llenar, no nos distraigamos. Le recibimos especialmente en los sacramentos, ahora que podemos hacerlo. Tal vez con más ganas que nunca.

Pero así como el agua de la lluvia se puede recibir con un paraguas o dejándose empapar, así también a nosotros, ese don que Jesús hizo a todos diez días más tarde (y que nosotros actualizamos en la Confirmación. Es preciso que esta semana, junto a María, digamos de corazón, con sinceridad: "Ven, oh, santo Espíritu. Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor"

miércoles, 15 de agosto de 2018

San Ambrosio: el alma de María

T
(Todo el que cree, como María, concibe y da a luz al Verbo de Dios y proclama sus obras)

Que resida, pues, en todos el alma de María, y que esta alma proclame la grandeza del Señor; que resida en todos el espíritu de María, y que este espíritu se alegre en Dios; porque, si bien según la carne hay sólo una madre de Cristo, según la fe Cristo es fruto de todos nosotros, pues todo aquel que se conserva puro y vive alejado de los vicios, guardando íntegra la castidad, puede concebir en sí la Palabra de Dios. 

El que alcanza, pues, esta perfección proclama, como María, la grandeza del Señor y siente que su espíritu, también como el de María, se alegra en Dios, su salvador; así se afirma también en otro lugar: Proclamad conmigo la grandeza del Señor. 

(Del Comentario de san Ambrosio, obispo, sobre el evangelio de san Lucas)

SAN ABROSIO DE MILÁN (Tréveris 340-Milán 397)
Ambrosio procedía de una noble familia cristiana, pero no estaba bautizado. Su padre Aurelio Ambrosio era prefecto de la Galia Narbonense. A la temprana muerte de su padre, su madre lo llevó a Roma, siendo todavía un muchacho, y lo preparó para la carrera civil, proporcionándole una sólida instrucción retórica y jurídica.

También estaba previsto que Ambrosio se convirtiera en funcionario imperial. En el lugar de Roma en que vivía con su hermana Marcelina, hoy en día se alza la iglesia de Sant’Ambrogio della Massima. Finalmente acabó trabajando en Sirmio bajo el prefecto Sexto Petronio Probo, una de las personalidades más relevantes del momento, que hacia 372 le encomendó la provincia Aemilia-Liguria (Emilia y Liguria). La sede de la provincia estaba en Milán, que por aquel entonces también era residencia imperial.

La diócesis de Milán, como toda la Iglesia, estaba profundamente dividida entre católicos y arrianos. En el año 374, tras la muerte de Auxentius, un arriano, el prefecto, muy respetado por todos, acudió personalmente a la basílica, donde se iba a celebrar la elección, para impedir cualquier conato de rebelión. Según la tradición, su discurso fue interrumpido por el grito de un niño: Ambrosius episcopus!

Años más tarde, fue mentor del entonces joven rétorico Austin, futuro San Agustín de Hipona, que se convirtió oyendo sus sermones.




jueves, 9 de agosto de 2018

Juan Pablo II: ¿Es posible una praxis pastoral contraria a la ley moral?





"Algunos autores, queriendo poner de relieve el carácter creativo de la conciencia, ya no llaman a sus actos con el nombre de juicios, sino con el de decisiones. Sólo tomando autónomamente estas decisiones el hombre podría alcanzar su madurez moral. No falta quien piensa que este proceso de maduración sería obstaculizado por la postura demasiado categórica que, en muchas cuestiones morales, asume el Magisterio de la Iglesia, cuyas intervenciones originarían, entre los fieles, la aparición de inútiles conflictos de conciencia. Algunos han propuesto una especie de doble estatuto de la verdad moral. Además del nivel doctrinal y abstracto, sería necesario reconocer la originalidad de una cierta consideración existencial más concreta. Ésta, teniendo en cuenta las circunstancias y la situación, podría establecer legítimamente unas excepciones a la regla general y permitir así la realización práctica, con buena conciencia, de lo que está calificado por la ley moral como intrínsecamente malo. De este modo se instaura en algunos casos una separación, o incluso una oposición, entre la doctrina del precepto válido en general y la norma de la conciencia individual, que decidiría de hecho, en última instancia, sobre el bien y el mal. Con esta base se pretende establecer la legitimidad de las llamadas soluciones pastorales contrarias a las enseñanzas del Magisterio, y justificar una hermenéutica creativa, según la cual la conciencia moral no estaría obligada en absoluto, en todos los casos, por un precepto negativo particular.
Con estos planteamientos se pone en discusión la identidad misma de la conciencia moral ante la libertad del hombre y ante la ley de Dios. 

(Veritatis splendor, 6 agosto 1993, nn. 55 y 56. )


viernes, 3 de agosto de 2018

Pena de muerte en el Catecismo de la Iglesia católica

Esta es la versión de 1995 (que modificaba, a su vez, ligeramente la primera versión, que constaba en la primera edición del Catecismo de la Iglesia católica de 1992), publicado bajo la autoridad magisterial de san Juan Pablo II:

n. 2267 “La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas. Pero si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.
Hoy, en efecto, como consecuencia de las posibilidades que tiene el Estado para reprimir eficazmente el crimen, haciendo inofensivo a aquél que lo ha cometido sin quitarle definitivamente la posibilidad de redimirse, los casos en los que sea absolutamente necesario suprimir al reo «suceden muy rara vez, si es que ya en realidad se dan algunos”

Y esta es la modificación que ha introducido el papa Francisco:


2267. Durante mucho tiempo el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legítima, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común.
Hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. Además, se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado. En fin, se han implementado sistemas de detención más eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos, pero que, al mismo tiempo, no le quitan al reo la posibilidad de redimirse definitivamente.
Por tanto la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que «la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona»[1], y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo.

[1] Francisco, Discurso del Santo Padre Francisco con motivo del XXV Aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica, 11 de octubre de 2017: L’Osservatore Romano, 13 de octubre de 2017, 5.

Y aquí, la explicación de la Sagrada Congregación para la doctrina de la fe, en escrito de su Prefecto, Mons. Luis Ladaria: 

“La nueva redacción del n. 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica, aprobado por el Papa Francisco, se sitúa en continuidad con el Magisterio precedente, llevando adelante un desarrollo coherente de la doctrina católica”. Indica también que la nueva formulación “quiere ser un impulso para un compromiso firme, incluso a través de un diálogo respetuoso con las autoridades políticas, para que se favorezca una mentalidad que reconozca la dignidad de cada vida humana y se creen las condiciones que permitan eliminar hoy la institución jurídica de la pena de muerte ahí donde todavía está en vigor”. 

lunes, 9 de julio de 2018

LA IGLESIA PREDICA Y ENSEÑA AL UNÍSONO

La Iglesia, pues, diseminada, como hemos dicho, por el mundo entero, guarda diligentemente la predicación y la fe recibida, habitando como en una única casa; y su fe es igual en todas partes, como si tuviera una sola alma y un solo corazón, y cuanto predica, enseña y transmite, lo hace al unísono, como si tuviera una sola boca. Pues, aunque en el mundo haya muchas lenguas distintas, el contenido de la tradición es uno e idéntico para todos.
Las Iglesias de Germania creen y transmiten lo mismo que las otras de los íberos o de los celtas, de Oriente, Egipto o Libia o del centro del mundo. Al igual que el sol, criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la predicación de la verdad resplandece por doquier e ilumina a todos aquellos que quieren llegar al conocimiento de la verdad.
En las Iglesias no dirán cosas distintas los que son buenos oradores, entre los dirigentes de la comunidad (pues nadie está por encima del Maestro), ni la escasa oratoria de otros debilitará la fuerza de la tradición, pues siendo la fe una y la misma, ni la amplía el que habla mucho ni la disminuye el que habla poco.

(San Irineo de Lyon Adversus haereses)



Nacido en Esmirna, Anatolia (actual Turquía), Ireneo fue uno de los discípulos —considerado el mejor de todos— del obispo de Esmirna, Policarpo, discípulo, a su vez, del Apóstol Juan. Policarpo lo envió a las Galias 
Sucedió a Potino en la sede episcopal de Lyon desde el 189 e intervino ante el obispo romano Víctor (190), para que no separara de la comunión a los cristianos orientales que celebraban la Pascua el mismo día que los judíos. No se tiene certeza sobre la fecha de su muerte, pero se estima ocurrió entre el año 202 y el 207.

lunes, 2 de enero de 2017

Nacimiento


Te diré mi amor, Rey mío,
en la quietud de la tarde,
cuando se cierran los ojos
y los corazones se abren.


Te diré mi amor, Rey mío,
con una mirada suave,
te lo diré contemplando
tu cuerpo que en pajas yace.


Te diré mi amor, Rey mío,
adorándote en la carne,
te lo diré con mis besos,
quizás con gotas de sangre.


Te diré mi amor, Rey mío,
con los hombres y los ángeles,
con el aliento del cielo
que espiran los animales.


Te diré mi amor, Rey mío,
con el amor de tu Madre,
con los labios de tu Esposa
y con la fe de tus mártires.


Te diré mi amor, Rey mío,
¡oh Dios del amor más grande!
¡Bendito en la Trinidad,
que has venido a nuestro Valle! Amén.


RUFINO MARÍA GRÁNDEZ, capuchino 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Spaemnn y su meditación de los salmos

Robert Spaemann


Filósofo

 Se formó en Colonia. Estudió en Münster, Múnich, París y en el Friburgo suizo.
N. Berlín, 5 de mayo de 1927


Robert Spaemann es un personaje de biografía fascinante. Hijo de un matrimonio radicalmente ateo que, sin embargo, a los pocos años de nacer él se hicieron católicos. Y lo hicieron con tal convicción, que él, el padre de Robert, se hizo sacerdote después del fallecimiento de su esposa. Así que Robert vivió desde sus 15 años como hijo de un sacerdote católico. En los 90 leí con no poco asombro una de sus primeras obras traducidas al español: "Felicidad y benevolencia", en que aborda la siempre escandalosa imposibilidad que parece encontrar el hombre para unir el ser bueno y ser feliz. Llegué a conocerle cuando vino a Pamplona a recibir el doctorado honoris causa. En su discurso de recepción comenzó planteándose si era buena señal para un filósofo en estos tiempos recibir las alabanzas de la opinión pública, o era más bien la señal de haber sido domesticado por el pensamiento dominante... Así ha sido siempre: libre, completamente libre.
Estas meditaciones sobre los salmos, del 1 al 50, revelan una profundidad teologal que no siempre se espera de un filósofo. Cada meditación es una exégesis, que partiendo del sentido literal-histórico del salmo, hace luego una lectura en Cristo y la Iglesia; lectura que ilumina a su vez la belleza del salmo, haciéndola más amplia, más universal, más cercana a nuestra propia experiencia. Si hubiera que descubrir alguna huella -en un libro en que las citas de otros autores son escasas- se ve la de Benedicto XVI, con quien trató a menudo, y del que aprendió a pasar de la filosofía a la teología.
Gran libro.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Zaqueo. Ponerse al alcance de su mirada

(30 octubre 2016 30 To c)

"Entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.» Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.» Jesús le contestó: - «Hoy ha sido la salvación de esta casa..."
(Del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10)
Historias de pecadores santos
Hoy el evangelio de San Lucas no nos presenta como últimamente una parábola, sino un suceso real de la vida del Señor: su encuentro con una persona singular llamado Zaqueo. Bien podríamos ser cualquiera de nosotros.  Se nos explica que era "jefe de publicanos". Ya hemos visto que los publicanos eran empresarios locales que se dedicaban a la recaudación de los impuestos por parte de los romanos. También san Mateo tuvo ese oficio. Además de lo odioso de su profesión, muchos de los que se dedicaban a ella eran corruptos o tenían conductas que hoy llamaríamos mafiosas. No tiene, pues, nada de extraño que se les considerase pecadores públicos. Pero también se nos dice en el evangelio que muchos de ellos se acercaron a escuchar al Señor y se sintieron removidos y esperanzados; de modo que alguna vez Jesús les advirtió a los fariseos: "Mirad: los publicanos y las prostitutas os preceden en el Reino..."
Precisamente hoy se nos cuenta una conversión de esas. Una conversión que arranca del encuentro con Jesús, un encuentro -por lo demás- casual, pero que aquel hombre no deja escapar. Yo al leerlo pensaba en nosotros, en las muchas veces que tal vez Jesús pasa muy cerca –espiritualmente hablando-, pero no lo aprovechamos. Nos invitan a hacer un retiro espiritual, por ejemplo, o a mantener una charla con un sacerdote, o a leer el evangelio, y ¿lo aprovechamos? Me temo que no siempre. No somos muy diligentes en las cosas de nuestra alma; y eso que son las únicas definitivas… Esos son los pecados de omisión de los que nos acusamos al comienzo de la misa, pecados que no consisten en hacer algo malo, sino de no hacer lo que sería nuestra salvación.
Ponerse al alcance de su mirada
Este hombre, Zaqueo, siente una curiosidad que luego se demuestra espiritual, interior. No una mera curiosidad vana o distante: “quería conocer a Jesús”, dice el evangelio… Su sorpresa fue que Jesús también conocerlo a él. Mejor: que Jesús le conocía. Cuando uno está en un concierto o un evento público y ve a los protagonistas, se emociona por su ídolo, pero sabe que él no es nadie para que su ídolo le hable y menos aún que le reconozca. A lo más, se acerca y le pide un autógrafo. El personaje tal vez le dice: ¿Cómo te llamas? Y el afortunado dice: ¡Le he tocado..! Aquí, en cambio, Zaqueo se da cuenta de que Jesús le conoce. Jesús nos conoce, sabe qué nos ocurre, qué nos pasa. Sólo está esperando a que le mires para decirte: deja que me hospede contigo, que tenemos que hablar.
Venir a ver a Jhs... A esta con él, a dejar que te mire y hable contigo. Y que te pueda decirte: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa", a este corazón.