lunes, 6 de junio de 2016

Papa Benedicto XVI: sobre los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente

Benedicto XVI. Exhortación Apostólica post-sinodal Sacramentum Caritatis (n. 29), sobre "La eucaristía como fuente y culmen de la vida y la misión de la Iglesia", publicada el 22 de febrero de 2007, 

Está más que justificada la atención pastoral que el Sínodo ha dedicado a las situaciones dolorosas en que se encuentran no pocos fieles que, después de haber celebrado el sacramento del Matrimonio, se han divorciado y contraído nuevas nupcias. Se trata de un problema pastoral difícil y complejo, una verdadera plaga en el contexto social actual, que afecta de manera creciente incluso a los ambientes católicos. Los Pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las diversas situaciones, para ayudar espiritualmente de modo adecuado a los fieles implicados.[92] El Sínodo de los Obispos ha confirmado la praxis de la Iglesia, fundada en la Sagrada Escritura (cf. Mc 10,2-12), de no admitir a los sacramentos a los divorciados casados de nuevo, porque su estado y su condición de vida contradicen objetivamente esa unión de amor entre Cristo y la Iglesia que se significa y se actualiza en la Eucaristía. Sin embargo, los divorciados vueltos a casar, a pesar de su situación, siguen perteneciendo a la Iglesia, que los sigue con especial atención, con el deseo de que, dentro de lo posible, cultiven un estilo de vida cristiano mediante la participación en la santa Misa, aunque sin comulgar, la escucha de la Palabra de Dios, la Adoración eucarística, la oración, la participación en la vida comunitaria, el diálogo con un sacerdote de confianza o un director espiritual, la entrega a obras de caridad, de penitencia, y la tarea de educar a los hijos.
Donde existan dudas legítimas sobre la validez del Matrimonio sacramental contraído, se debe hacer todo lo necesario para averiguar su fundamento. Es preciso también asegurar, con pleno respeto del derecho canónico,[93] que haya tribunales eclesiásticos en el territorio, su carácter pastoral, así como su correcta y pronta actuación.[94] En cada diócesis ha de haber un número suficiente de personas preparadas para el adecuado funcionamiento de los tribunales eclesiásticos. Recuerdo que « es una obligación grave hacer que la actividad institucional de la Iglesia en los tribunales sea cada vez más cercana a los fieles ».[95] Sin embargo, se ha de evitar que la preocupación pastoral sea interpretada como una contraposición con el derecho. Más bien se debe partir del presupuesto de que el amor por la verdad es el punto de encuentro fundamental entre el derecho y la pastoral: en efecto, la verdad nunca es abstracta, sino que « se integra en el itinerario humano y cristiano de cada fiel ».[96] Por esto, cuando no se reconoce la nulidad del vínculo matrimonial y se dan las condiciones objetivas que hacen la convivencia irreversible de hecho, la Iglesia anima a estos fieles a esforzarse por vivir su relación según las exigencias de la ley de Dios, como amigos, como hermano y hermana; así podrán acercarse a la mesa eucarística, según las disposiciones previstas por la praxis eclesial. Para que semejante camino sea posible y produzca frutos, debe contar con la ayuda de los pastores y con iniciativas eclesiales apropiadas, evitando en todo caso la bendición de estas relaciones, para que no surjan confusiones entre los fieles sobre del valor del matrimonio.[97]

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lunes, 30 de mayo de 2016

Una breve historia del Concilio Vaticano II


En la Iglesia de hoy, todo lo que se vive o no, se discute o se acepta; todo lo que tiene de crisis o de nuevo rumbo, tiene su punto de origen en un evento eclesial concreto: el concilio ecuménico Vaticano II, que se celebró en Roma entre el 11 de octubre de 1962 y el 8 de diciembre de 1965. Conocer la génesis y desarrollo de aquel acontecimiento es, en parte, clave para comprender. El autor de esta monografía histórica ha logrado -a mi juicio- un relato coherente, ordenado y hasta ameno de los antecedentes, los hechos, las personas. Un relato bastante equilibrado y sin prejuicios, benévolo en general, sin parcialidades ni torsión para apoyar las posturas o situaciones contemporáneas, en este momento en que algunas discusiones o acontecimientos recuerdan en algún aspecto la monumental crisis que supuso entonces el enfrentamiento entre diversos grupos, con visiones dispares del rumbo que la Iglesia debía tomar a partir de aquel encuentro. Por eso lo recomiendo a quienes estén interesados en conocer una buena síntesis. Aunque se haga necesario cierto conocimiento previo de la cuestión, y un poco de pasión personal por el tema. 


"El autor de este ensayo, Philippe Chenaux (1959), es catedrático de historia moderna y contemporánea de la Iglesia en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Lateranense (Roma), donde dirige el Centro Studi e Ricerche sul Concilio Vaticano II. Es también miembro del Pontificio Comité de Ciencias Históricas. Entre sus numerosas publicaciones destacan las biografías dedicadas a Pío XII y a Pablo VI. El Concilio Vaticano II, que apareció en italiano en 2012, es un libro que podemos adscribir al género de síntesis histórica. Este carácter sintético se aprecia en la cantidad de información que aporta, con el mérito de no hacer árida ni pesada la lectura, sino de transmitir lo fundamental de una manera clara y ordenada" (Santiago Casas, en Aceprensa)

Sobre los católicos divorciados vueltos a casar civilmente





Exhortación apostólica post sinodal "Familiaris consortio", 22 nov. 1981, sobre el Matrimonio y la familia (n. 84)


En unión con el Sínodo exhorto vivamente a los pastores y a toda la comunidad de los fieles para que ayuden a los divorciados, procurando con solícita caridad que no se consideren separados de la Iglesia, pudiendo y aun debiendo, en cuanto bautizados, participar en su vida. Se les exhorte a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrificio de la Misa, a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad en favor de la justicia, a educar a los hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios. La Iglesia rece por ellos, los anime, se presente como madre misericordiosa y así los sostenga en la fe y en la esperanza.

La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.

La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos».

Del mismo modo el respeto debido al sacramento del matrimonio, a los mismos esposos y sus familiares, así como a la comunidad de los fieles, prohíbe a todo pastor —por cualquier motivo o pretexto incluso pastoral— efectuar ceremonias de cualquier tipo para los divorciados que vuelven a casarse. En efecto, tales ceremonias podrían dar la impresión de que se celebran nuevas nupcias sacramentalmente válidas y como consecuencia inducirían a error sobre la indisolubilidad del matrimonio válidamente contraído.

Actuando de este modo, la Iglesia profesa la propia fidelidad a Cristo y a su verdad; al mismo tiempo se comporta con espíritu materno hacia estos hijos suyos, especialmente hacia aquellos que inculpablemente han sido abandonados por su cónyuge legítimo.

La Iglesia está firmemente convencida de que también quienes se han alejado del mandato del Señor y viven en tal situación pueden obtener de Dios la gracia de la conversión y de la salvación si perseveran en la oración, en la penitencia y en la caridad.

miércoles, 27 de abril de 2016

Una misma fe, una misma predicación

Las Iglesias de Germania creen y transmiten lo mismo que las otras de los íberos o de los celtas, de Oriente, Egipto o Libia o del centro del mundo. Al igual que el sol, criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la predicación de la verdad resplandece por doquier e ilumina a todos aquellos que quieren llegar al conocimiento de la verdad.
En las Iglesias no dirán cosas distintas los que son buenos oradores, entre los dirigentes de la comunidad (pues nadie está por encima del Maestro), ni la escasa oratoria de otros debilitará la fuerza de la tradición, pues siendo la fe una y la misma, ni la amplía el que habla mucho ni la disminuye el que habla poco.

Ireneo de Lyon, conocido como San Ireneo, fue obispo de la ciudad de Lyon desde 189. Considerado como el más importante adversario del gnosticismo del siglo II. Su obra principal es Contra las Herejías.
Fecha de nacimiento: 130 d. C., Esmirna
Fecha de la muerte: 202 d. C., Lugdunum

lunes, 25 de abril de 2016

La misericordia. Empieza buscándola

(3 abril 2016 2º Dom Pascua)

Este Domingo se conmemoran dos apariciones de Jesús en el cenáculo. En una, que tiene lugar la tarde del mismo día de la resurrección, están presentes diez de los doce apóstoles; faltan Judas, que ha muerto, y Tomás, que se ha ido. En la otra aparición sucede el emocionante reencuentro de Jesús con Tomás. Tiene lugar una semana más tarde -tal día como hoy- en el mismo lugar. ¡Qué bueno es Jesús, que nunca abandona a sus discípulos! ¡Qué corazón tan misericordioso! Hasta no hace mucho, este domingo era conocido como Dominica in albis, "domingo de blanco", porque los bautizados en la vigilia pascual -hombres, mujeres y muchachos- acudían a la iglesia vestidos de blanco y se ponían en los primeros lugares. Ojalá nosotros perdamos tampoco la ilusión de la primera vez…Y para eso tendremos muchas veces que recomenzar a portarnos bien, a portarnos como buenos cristianos.

Faustina Kowalska 
Desde hace dieciséis años, este domingo es también la Fiesta de la Divina Misericordia. Así lo instituyó el santo Papa Juan Pablo II el año 2000, que precisamente falleció la víspera de esa fiesta en 2005, tal día como ayer, 2 de abril. La historia de esta devoción es interesante: por los años treinta, una religiosa polaca llamada Faustina Kowalska recibió muchísimos favores místicos de Jesús, que fueron recogidos en un libro que es una especie de diario. Jesús se le reveló particularmente como lleno de compasión por los pecadores desesperados, es decir, como lleno de misericordia espiritual, y pidió a aquella monja que indicara a las autoridades de la Iglesia que se le dedicara a ese atributo divino este domingo de la Pascua. Por prudencia, no se le hizo demasiado caso, hasta que el santo Papa -que conocía muy bien esa historia- decidió instituirlo. El diario de Faustina atribuye a Jesús estas palabras: “El alma que aquel día se confiese y comulgue obtendrá la remisión completa de las culpas y los castigos. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que nadie tema acercarse a mí, aunque sus culpas fueran las más atroces. [...] Hija Mía, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero". Por eso el Papa ha decidido que mañana todos podamos ganar la indulgencia plenaria participando en esta fiesta: considerando y pidiendo la misericordia en la Iglesia,en algún acto de piedad o ante el sagrario.

Nosotros y la misericordia
La Iglesia está llamada a meditar y ejercer la Misericordia de Jesús este año en todos los niveles, al declararse un jubileo especial con ese motivo. Pero os diría que lo primero para ejercer la misercordia es buscarla para nosotros mismos; buscarla, pedirla y recibirla con alegría y humildad. Y no sólo en el sacramento de la penitencia, sino también buscando ser perdonados o cuidados por los demás. Acostumbrarnos a experimentar que somos deudores. Sólo así sabremos perdonar a nuestros deudores. Así seremos agradecidos a la Misericordia de Dios, que nos llega de tantos modos, también a través de la misericordia que los demás tienen con nosotros. Sólo así, al descubrir su valor al haberla recibido en nuestra indigencia, nos daremos cuenta del tesoro que podemos ofrecer a los demás.


domingo, 10 de abril de 2016

¿Qué es la eucaristía? ¿Quién puede acceder a ella?


"Sólo pueden participar de la eucaristía los que admiten como verdaderas nuestras enseñanzas, han sido lavados en el baño de regeneración y del perdón de los pecados y viven tal como Cristo nos enseñó.
"Porque el pan y la bebida que tomamos no los recibimos como pan y bebida corrientes, sino que así como Jesucristo, nuestro salvador, se encarnó por la acción del Verbo de Dios y tuvo carne y sangre por nuestra salvación, así también se nos ha enseñado que aquel alimento sobre el cual se ha pronunciado la acción de gracias, usando de la plegaria que contiene sus mismas palabras, y del cual, después de transformado, se nutre nuestra sangre y nuestra carne es la carne y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios encarnado."

De la Apología primera de san Justino, filósofo. Mártir (+ 165)
(Cap. 66-67: PG 6, 427-431)


(Entre los padres de la Iglesia -testigos de los primeros momentos del cristianismo, el testimonio de Justino ha sido siempre muy considerado. Filósofo converso, fue martirizado el año 165 en Roma bajo el Emperador Marco Aurelio. Conservamos el acta del juicio y el nombre del. Juez, Junio Rústico. El texto seleccionado pertenece a una de las descripciones más antiguas de cómo se celebraba la Eucaristía en el primer siglo después de la muerte y resurrección de Jesús)

viernes, 8 de abril de 2016

"Amoris laetitia". El resumen de Sandro Magister




La Exhortación Apostólica postsinodal "Amoris laetitia" (La alegría del amor) ha sido publicada hoy por el Papa Francisco. He aquí los puntos que suponen el establecimiento de un criterio doctrinal por parte del Papa, después de las discusiones sinodales.
La selección pertenece al prestigioso "vaticanista" italiano Sandro Magister
Sobre los temas más controvertidos (Comunión a los divorciados vueltos a casar por lo civil, conducta homosexual, etc., ver a partir del n.250 

CONTINUIDAD DE DOCTRINA, VARIEDAD DE INTERPRETACIONES

2. […] Los debates que se dan en los medios de comunicación o en publicaciones, y aun entre ministros de la Iglesia, van desde un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación, a la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o derivando conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas.

3. Recordando que el tiempo es superior al espacio, quiero reafirmar que no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales. Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. […] En cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales.


AGRESIÓN JURÍDICA A LA FAMILIA

53. […] En varios países, la legislación facilita el avance de una multiplicidad de alternativas, de manera que un matrimonio con notas de exclusividad, indisolubilidad y apertura a la vida termina apareciendo como una oferta anticuada entre muchas otras. Avanza en muchos países una deconstrucción jurídica de la familia que tiende a adoptar formas basadas casi exclusivamente en el paradigma de la autonomía de la voluntad. Si bien es legítimo y justo que se rechacen viejas formas de familia "tradicional", caracterizadas por el autoritarismo e incluso por la violencia, esto no debería llevar al desprecio del matrimonio sino al redescubrimiento de su verdadero sentido y a su renovación.


ALQUILER DE VIENTRES Y FALSA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER

54. […] La violencia verbal, física y sexual que se ejerce contra las mujeres en algunos matrimonios contradice la naturaleza misma de la unión conyugal. Pienso en la grave mutilación genital de la mujer en algunas culturas, pero también en la desigualdad del acceso a puestos de trabajo dignos y a los lugares donde se toman las decisiones. La historia lleva las huellas de los excesos de las culturas patriarcales, donde la mujer era considerada de segunda clase, pero recordemos también el alquiler de vientres o "la instrumentalización y mercantilización del cuerpo femenino en la actual cultura mediática". Hay quienes consideran que muchos problemas actuales han ocurrido a partir de la emancipación de la mujer. Pero este argumento no es válido, "es una falsedad, no es verdad. Es una forma de machismo".

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