miércoles, 28 de septiembre de 2022

"Benedicto XVI, Una vida". Una visión contextualizada del papa emérito.

PETER SEEWALD. Benedicto XVI, Una vida

Quiero recomendar este libro por varias razones. La primera es porque me he sentido siempre cautivado por Ratzinger-Benedicto XVI. Pero también en este caso porque Seewald, que conoce bien al papa emérito desde hace muchos años,  realiza además en este libro una impresionante contextualización histórica e intelectual de papa alemán. Como fondo de la vida y el pensamiento de Ratzinger comprendemos mejor desde la génesis y la eclosión del nazismo, hasta el funcionamiento de la universidad alemana; la personalidad de Hans Kung o los debates que propiciaron un giro impensable en los comienzos del concilio Vaticano II, hasta el nacimiento de las dos revistas rivales: "Concilium" y "Communio". Todo ello hace que el libro no solo noticia de un hombre, sino de toda una época.


  Peter Seewald creció en Passau, Baja Baviera, en el seno de una familia católica. Tuvo al principio de su vida una estrecha vinculación con la religión; de hecho fue acólito en su ciudad natal. Bastante pronto desarrolló las actitudes críticas propias de su generación en relación con los movimientos revolucionarios estudiantiles de 1968 y en esa época se convirtió en un seguidor del marxismo, llegando en 1973 a abandonar todo contacto con la Iglesia Católica. En 1976 fundó en Passau, un semanario radical de ideología izquierdista que se cerró dos años más tarde. Fue director del "Der Spiegel" desde 1981 hasta 1987, y de 1987 a 1990 trabajó como reportero para el "Stern". Luego se trasladó a la revista del diario "Süddeutsche Zeitung", puesto que dejó en 1993. Desde entonces es periodista independiente. Después de abandonar la Iglesia Católica continuó tratando todo tipo de asuntos, incluidos los religiosos. A raíz de una entrevista en 1996, concedida por entonces cardenal Joseph Ratzinger, escribió un libro titulado "La sal de la Tierra", que publicó en unión del entrevistado y que retrataba al hoy Papa fuera de los estereotipos que a menudo se le aplicaban entonces ("Panzer cardenal", "Gran Inquisidor"). Esta entrevista a Joseph Ratzinger fue también ocasión de su retorno público al seno de la Iglesia Católica.



Cumpleaños en el amanecer


 

miércoles, 6 de abril de 2022

AÑO NUEVO 2022 NUEVO AÑO. ¿QUÉ ES EL TIEMPO?


Circuncisión y maternidad divina. Año nuevo: el tiempo.

 Como hemos visto por el evangelio del día, hoy, ocho días después del nacimiento, recordamos la circuncisión derl Niño Jesús y la imposición del nombre. Era desde Abrahan (y, sobre todo, desde Moisés) el rito de introducción al pueblo al que Dios había querido manifestarse y hacer especialmente suyo: Os he hecho conocer mi nombre; seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. Yo, el que es, la fuente del ser, el creador. No tengáis otros ante mi, no son verdaderos dioses. Se trataba -la circuncisión- de un rito cruento, con derramamiento de sangre. Fue la primera (de Dios) derramada por nosotros al asumir nuestra historia, nuestra naturaleza. También celebra hoy la Iglesia el misterio de la maternidad divina de María. “Madre de Dios”, “Teotokos”, “Dei genetrix”… Así se la invocaba casi desde el principio; de este modo un tanto escandaloso o desafiante. Era un modo de reconocer y expresar la divinidad del Niño. 

Año nuevo

Así que esa es la fiesta litúrgica. Pero en todo el mundo hoy se celebra sobre todo el Año Nuevo, el año 2022 de la Era Común. Nosotros también lo celebramos. ¿Por qué no habríamos de hacerlo? Al fin y al cabo esa “era común” está marcada por el advenimiento de Jesucristo, el Salvador del mundo y del tiempo. Por lo demás, lo que se celebra en el fondo es el tiempo, la existencia en sí -la divina, de Dios, que es el existente- y la de un mundo que dura, creado y sostenido por él,  al que hemos sido invitados durante un tiempo. Sí, es desde luego una razón de celebrar: un nuevo Año de existencia del mundo y de nuestra presencia de él. Es un día que podría ser de acción de gracias al creador, “al que es”, ya que es él el que nos ha introducido en su Creación maravillosa, por un tiempo y en cierto modo ya para siempre. Nosotros ni estábamos ni se nos esperaba en la Existencia; fue él el que dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, varón y mujer, que sea el dueño, que sea fecundo…” Y a su providencia respecto al hombre tendríamos seguramente que agradecerle la persistencia en la Vida y su belleza hasta hoy, pues en realidad cualquier casualidad puede acabar con ella. 

Es él el que nos ha dicho: “tú eres mi hijo, tú no morirás para siempre. Y a no ser que no quieras, estarás para siempre a mi lado, a mi vera y a la de todos los santos y ángeles…”

Tiempo e historia

En el tiempo terreno forjamos la historia del mundo y la civilización: la hacemos mejor o peor, más miserable para los que nos rodean y para el futuro. También en ese tiempo en que aparecemos por la Creación forjamos nuestra personalidad moral; personalidad de hijos que siembran la bondad y la fe, o de desgraciados que se vuelven hacia sí mismos y rechazan a Dios y el bien. En el tiempo nos hacemos hijos o réprobos, pues no es Dios el que nos hace malos. Así que este año que comienza es un año más de Gracia; es un capítulo más de esa historia que escribimos, de la huella que dejamos en él. Puede ser una aventura que termine en victoria y alegría. ¡Gracias, Señor y Creador nuestro, por abrir hoy otro capítulo a la vida y darnos una vez más la oportunidad de ser actores de la historia que tú mismo iniciaste al crear!