sábado, 15 de agosto de 2020

¿Dónde está lo que queda de Cristo en el mundo?

(Visión de Cristo atado a la columna de Santa Teresa)
La Iglesia en la tierra es el Cuerpo de Cristo también en el sentido de que contiene en si la realidad actual de Cristo en el mundo visible. Podría decirse: lo que queda de Cristo en la tierra, la huella física e histórica de Cristo, y su visibilidad, su contemporaneidad, lo visible ahora de Cristo. En ella está su palabra, su presencia sacramental, la huella de su santidad, su memoria... No es posible encontrar a Cristo sino en la Iglesia. No al menos al Cristo vivo. Fuera de ella se puede hallar el recuerdo histórico, como de un personaje: Alejandro Magno, Cicerón. Pero Cristo solo sigue vivo -en continuidad vital- en la Iglesia, en la comunidad de sus seguidores. Somos lo que queda de Cristo en la historia. ¿Qué queda de Cristo en la historia ahora? ¡Nosotros! El Evangelio es nuestro, parte de nuestra historia. 


viernes, 14 de agosto de 2020

"De la Kipá a la Cruz": historia de una llamada interior

Jean-Marie Elie Setbon

DE LA KIPÁ A LA CRUZ

"Desde que puedo recordar, siempre me he sentido atraído por Jesús. Durante la adolescencia quise convertirme al cristianismo. Pero sabía que sería un escándalo, porque cuando un judío se convierte, su familia, aunque no sea religiosa, lo vive como una traición. Los caminos de Dios son misteriosos: quería ser cristiano, pero me hice judío ultraortodoxo y luego judío hasid. Mi corazón me llevaba hacia Jesús, pero mi cabeza se resistía y mi identidad judía pesaba más. Un día, por fin, después de un largo camino, Dios retiró el velo de mis ojos..."

Con un estilo directo, ágil y hasta en el fondo divertido -si no fuera por la seriedad de esta historia de conversión, a los cuarenta cuatro años- Setbon nos cuenta con toda sencillez como Dios metió en su corazón desde que comenzó a tener uso de razón, un amor disparatado por Jesús. Hasta tal punto disparatado, que le llevó a hacer su primera comunión con 12 años, de un modo anónimo y sin estar bautizado. Sin embargo, como su educación fue por completo rabínica a partir de esa edad, con el mismo apasionamiento vivió su judaísmo. Pero Dios seguía enviándole algo así como mensajes, a través de acontecimientos en apariencia normales.

Una narración deliciosa, que refresca el alma y nos hace comprender la verdad de que, como suele decirse, los caminos de Dios son inexcrutables.


Jean-Marie Elie Setbon (París, 1964) es padre de ocho hijos, viudo y casado en segundas nupcias. Nacido en una familia judía, recibió una sólida formación rabínica. Fue bautizado en la Iglesia Católica en 2008. Exegeta bíblico y teólogo, imparte conferencias y retiros para todas las edades por encargo de las autoridades católicas francesas, mientras amplía sus estudios en teología y filosofía.

miércoles, 22 de julio de 2020

UNA INTRODUCCIÓN ORIGINAL AL ESTUDIO DE LA BIBLIA


John Bergsma presenta en este libro, breve y didáctico, una visión global y unitaria de la Biblia. Lo consigue usando como hilo conductor, más que la estructura, división y análisis de los libros, etc., el mensaje divino que estos libros envían al hombre. La palabra clave es "Alianza", y recorre coherentemente la Sagrada Escritura desde la Creación a la Eucaristía.
Bergsma es profesor universitario, pero también un profesor bastante popular en los ambientes cristianos (protestantes y católicos) del Midwest americano. El libro tiene incluso los monigotes que él mismo usa en sus clases, dando una primera impresión de infantil, pero nada más lejos de la realidad: no es en absoluto un libro para pequeños, aunque es sí tremendamente didáctico. Por otro lado no pretende suplir el estudio directo de la Biblia, aunque sí darle una clave interpretativa sugerente y clarificadora. Es como una introducción (y como tal lo recomiendo vivamente), pero no al estilo académico al uso entre los biblistas. Por eso aconsejo que antes se tenga una visión material y concreta de cómo se formó el texto sagrado, cómo se conserva ahora, qué partes tiene... y todo lo demás. En cambio, si todo eso ya lo sabes, este es entonces un buen libro para comprender el mensaje de fondo que Dios te envía a través de la historia bíblica.


miércoles, 15 de julio de 2020

Luigi Giussani: un luminoso enfoque del Misterio de la Iglesia

Acabo de terminar “Por qué la Iglesia. Curso básico de cristianismo”, de Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación. Tengo que decir de entrada que me ha gustado mucho. Lo digo a sabiendas de que afirmar esto de un libro de teología no deja de ser un tanto superficial. Pero es la verdad: me ha gustado mucho. No sólo me parece un muy buen trabajo de catequesis (en el sentido más adulto de esta palabra), sino una intuición penetrante de el núcleo del misterio de la Iglesia, o sea de su identidad. Si he entendido bien, para Giussani el núcleo del ser de la Iglesia es este: la contemporaneidad de Cristo en el mundo, la presencia de “lo que queda de Cristo” en el mundo, y por tanto donde un hombre concreto se encuentra con Él. “Quien se enfrenta con el hecho de Jesucristo, sea un día después de su desaparición del horizonte terreno, o bien un mes después, o cien, mil o dos mil años después, ¿cómo puede ponerse en condiciones de saber si Él responde a la verdad que pretende ser? Es decir, ¿cómo puede uno llegar a comprender si realmente Jesús de Nazaret es el acontecimiento que encarna la hipótesis de la revelación en sentido estricto? […] La palabra «Iglesia» indica un fenómeno histórico cuyo único significado consiste en que constituye para el hombre la posibilidad de alcanzar la certeza sobre Cristo, en ser en definitiva la respuesta a esta pregunta: «Dado que yo llego el día después de que Cristo se haya marchado, ¿cómo puedo saber si realmente se trata de Algo que me interesa más que nada, y cómo puedo saberlo con razonable seguridad?». Ya hemos advertido que es imposible imaginar un problema más grave que éste para el ser humano, cualquiera que sea la respuesta que se dé a esa pregunta .”
Ya sé que el tema de la contemporaneidad de Cristo con nosotros, con cada generación humana, no es un hallazgo original de Giussani, pero él lo ha puesto en vivo de una manera particularmente intensa y referida no solo a los sacramentos o a sus palabras en los evangelios, sino al “cuerpo” de la Iglesia, a su realidad histórica.

La edición presente, de 2017, está presentada por el cardenal Jorge Mario Bergoglio y prologada por monseñor Ricardo Blázquez


Luigi Giussani (Desio, 15 de octubre de 1922 - Milán, 22 de febrero de 2005), fue un sacerdote italiano, fundador del movimiento eclesial Comunión y Liberación.
Su padre, Beniamino Giussani socialista anarquista le inculcó el gusto por la poesía, la música y la pintura; su madre, Angelina Gelosa la religiosidad.
Muy joven, el 2 octubre de 1933 entró al seminario diocesano de Séveso, y posteriormente realizó sus estudios en la Facultad de Teología de Venegono. En este mismo sitio después ejercería varios años como profesor. Entre 1964 y 1990 enseñó teología introductoria en la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán.
Falleció en Milán, la madrugada del 22 de febrero de 2005, a los 82 años, a causa de una insuficiencia circulatoria y renal. 'Don Giussani', como se le conocía en Italia, era considerado uno de los principales exponentes del catolicismo contemporáneo en Italia y en Europa.

miércoles, 8 de julio de 2020

Sobre Lutero: biografía y pensamiento

Hace ahora tres años, con motivo del quinto centenario de la Reforma, Trotta publicó en castellano este magnífico y asequible -en tamaño-  estudio sobre Martin Lutero. Tiene carácter biográfico, pero sobre todo da cuenta de su personalidad y de la evolución de su pensamiento -y paralelamente, de su vida-, así como de la autoconciencia que le fue acompañando en su peripecia vital, que le condujo a una “herejía” (separación) plenamente consciente como rebeldía en nombre del evangelio “verdadero”, a la vez que a un error teológico que resultó trágico para la Iglesia.
Yo lo recomiendo, a cualquiera que haya estudiado ya algo de historia de la Iglesia del periodo que transcurre entre los siglos XIV  y XVI.
Un consejo: Comiencen a leer a partir del número 2 del capítulo 2 (“Infancia y juventud”). De otro modo resulta difícil comprender bien el primer capítulo. 

domingo, 31 de mayo de 2020

Pentecostés

¡Oh llama de amor viva, 
que tiernamente hieres 
de mi alma en el más profundo centro!; 
pues ya no eres esquiva, 
acaba ya, si quieres; 
rompe la tela de este dulce encuentro. 

¡Oh cauterio suave! 
¡Oh regalada llaga! 
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!, 
que a vida eterna sabe 
y toda deuda paga; 
matando, muerte en vida la has trocado. 

¡Oh lámparas de fuego, 
en cuyos resplandores 
las profundas cavernas del sentido, 
que estaba oscuro y ciego, 
con extraños primores, 
calor y luz dan junto a su querido! 

¡Cuán manso y amoroso 
recuerdas en mi seno, 
donde secretamente solo moras, 
y en tu aspirar sabroso 
de bien y gloria lleno, 
cuán delicadamente me enamoras! Amén. 

S. Juan de la Cruz

sábado, 30 de mayo de 2020

¿Por qué María de Nazaret?

Durante este mes de mayo, la parroquia me invitó a que publicara en Youtube algunas pláticas doctrinales, que suplieran durante el confinamiento la formación que recibimos en las homilías y otros encuentros catequéticos de adultos. Esta es la cuarta y última de la serie, que he dedicado a nuestra Madre Santa María. Quería en ella intentar responder a una doble pregunta que nos podemos hacer. Primera, por qué tiene tanta importancia en la Iglesia y en la vida de cada uno la Virgen María. La segunda -un poco más atrevida-, por qué escogió Dios a María entre todas las mujeres.

lunes, 25 de mayo de 2020

En la Ascensión del Señor a los cielos

2020 Fiesta de la Ascensión del Señor

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 
Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. 
(Del libro de los Hechos de los apóstoles, cap. 1)

Queridos amigos: ¡me alegro muchísimo de veros de nuevo después de estos meses de cuarentena! No nos hemos visto, pero Jesús, como acabamos de escuchar en la lectura del evangelio, ha seguido entre nosotros: "yo estaré con vosotros siempre, hasta el final de los tiempos".  Ha seguido Jesús aquí en el sagrario, donde le hemos acompañado todo el tiempo. Y cuando, sin vosotros, celebrábamos a solas la eucaristía, nos consta que estabais todos intensamente presente junto a nosotros. Y creo que también ha estado en vuestro hogares como nunca.


Hoy conmemoramos la ascensión al cielo de Jesús; de la carne glorificada del Señor resucitado ("tocadme y daos cuenta de que no soy un fantasma", les dice en el cenáculo) a la diestra del Padre -al centro del misterio divino, de donde procedía-, para estar ya siempre allí intercediendo por nosotros, sus hermanos en la tierra. Esa carne, ese cuerpo de Cristo, que en breve estará también entre nosotros, sobre este altar.

 El relato del libro de los Hechos de los Apóstoles dice que ocurrió cerca de Jerusalén (aún se conserva allí la tradición del lugar preciso), y que estuvo precedido de una comida junto al centenar de discípulos que lo presenció. Y que en ese último coloquio le hicieron esta pregunta, llena al la vea de deseo: "¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?". Querría ahora meditar sobre esta pregunta y la respuesta, aparentemente evasiva, de Jesús: "No os toca saber la hora preparada por el Padre para ese acontecimiento..."

Como los discípulos,  nuestro corazón le pregunta a menudo: ¿Es ahora cuando vas a restaurar el Reino? ¿Es ahora cuando vas a reinar en la historia, para siempre, cuando vas a cumplir tus promesas? Se te ha dado todo poder en el cielo y en la tierra ¿Por qué no actúas ahora, ya? Por qué aún tiene el mundo -y tu Iglesia- que debatirse en el conflicto continuo del bien y el mal? Podrías hacerlo. Sería un consuelo para nosotros, un descanso en esta lucha del bien y el mal. O, mejor, del mal contra el bien. En el mundo y también dentro de mi mismo…

Jesús les responde -y nos responde a nosotros-: “No os toca por ahora saber los planes del Padre…” ¡Vosotros no siempre sabéis mi mente, la hondura de mi bondad, ni de mi sabiduría!
Y desconocéis también vuestra grandeza: la grandeza de vuestra misión en la historia, de la que vais a ser protagonistas: “Recibiréis el Espíritu Santo…”, que os transformará, que os convertirá en mis testigos y mis manos y mi voz en la historia y en sus logros y fracasos: seréis mis testigos por generaciones y generaciones. Pues Dios quiere que el cielo -que es el mundo redimido y glorificado por su presencia- se llene. Y nosotros somos los protagonista de esa aventura, que comenzó con la creación del hombre.

Nosotros querríamos siempre que Dios terminara ya con los problemas y reinara, porque somos impacientes respecto a lo bueno. Dios en cambio quiere que la historia se desarrolle, que se llene de hijos suyos, aunque eso suponga también que el mal se multiplique de algún modo , como en la parábola del trigo y la cizaña. Querríamos que Él lo hiciera todo ya; ya y del todo, con su poder. Él  en cambio quiere que lo hagamos nosotros con responsabilidad y amor, porque para eso nos creó a su imagen y semejanza. Por eso, "recibiréis el Espíritu santo, que descenderá sobre vosotros, y así seréis mis testigos..."

"Recibiréis el Espíritu santo…" Dejémonos llenar, no nos distraigamos. Le recibimos especialmente en los sacramentos, ahora que podemos hacerlo. Tal vez con más ganas que nunca.

Pero así como el agua de la lluvia se puede recibir con un paraguas o dejándose empapar, así también a nosotros, ese don que Jesús hizo a todos diez días más tarde (y que nosotros actualizamos en la Confirmación. Es preciso que esta semana, junto a María, digamos de corazón, con sinceridad: "Ven, oh, santo Espíritu. Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor"